• Lumbier y el Pirineo navarro contarán desde este año con un nuevo atractivo turístico: el Centro Internacional de Vuelo Pyrineum. Los propietarios están haciendo una fuerte inversión para convertir las instalaciones del antiguo Club Deportivo en sede de un centro de interpretación de vuelo y un hub turístico para pilotos deportivos.
  • El Centro Internacional de Vuelo Pyrineum, ubicado en el aeródromo de Lumbier, llega para reforzar los servicios turísticos del Pirineo navarro. En un lugar privilegiado, en el límite entre el Pirineo navarro y aragonés, Pyrineum ofrece a sus usuarios un lugar único para asomarse a la Cordillera más imponente del Sur de Europa y para conocer mejor el vuelo deportivo.

CENTRO DE INTERPRETACIÓN
Los propietarios de las instalaciones, en funcionamiento entre 2002 y 2016 como Club Deportivo y escuela de pilotos, se han embarcado en una ambiciosa inversión para convertir el lugar en un centro donde compartir su pasión por volar. Además de los servicios para pilotos deportivos y la Escuela de Pilotos, en funcionamiento desde hace más de una década, el matrimonio formado por el piloto Pedro Santurde y Belén Arias quieren hacer del lugar una infraestructura turística de primer orden donde las familias puedan conocer el vuelo deportivo y donde aquellos que quieran sentirse pilotos por un día puedan subirse a una avioneta en vuelos cortos de media hora o 1 hora.

En ese sentido, de los 9 hangares de los que dispone el centro (cada uno bautizado con un monte de los Pirineos) uno se está transformando en un centro de interpretación del vuelo donde mediante vídeos, talleres, exposiciones, exhibición de aeronaves y drones los visitantes podrán familiarizarse con el vuelo deportivo. La atracción estrella será un simulador de vuelo de última generación al que podrán subirse los turistas para volar manteniendo los pies en el suelo.
El proyecto de centro de interpretación se está ultimando y se espera inaugurar esta misma primavera con una jornada de puertas abiertas.

PILOTO POR UN DÍA
Por otro lado, Santurde y Arias quieren promocionar el servicio de Piloto por un día en el que ofrecen al visitante subirse a un ultraligero biplaza y hacer un vuelo de una hora o media hora por el Pirineo navarro y oscense. En el transcurso del viaje los tripulantes pueden ver desde el aire lugares tan emblemáticos como el Casillo de Javier, el Monasterio de Leyre, el pantano de Yesa, la Foz de Lumbier, la Selva de Irati o los Mallos de Riglos, entre otros lugares. Esta experiencia permite tener un primer contacto con la práctica del vuelo a motor.
Cabe señalar que Pyrineum cuenta con una Escuela de Pilotos con más de una década de experiencia (antes como centro deportivo) que ofrece la posibilidad de prepararse para obtener el título de piloto de ultraligero de ala fija o ala rotatoria. Si algún piloto por un día descubre que el vuelo es su pasión puede plantearse obtener la titulación en poco más de 6 meses.

HUB TURÍSTICO
La última gran apuesta de Pyrineum es convertir el aeródromo en un lugar en el que pilotos deportivos nacionales e internacionales quieren venir para conocer la gran belleza paisajística y atractivos culturales de una tierra fronteriza entre Francia y España.
Pyrineum dispone de hangares para cobijar las aeronaves, taller propio para posibles arreglos y una sede social con merendero, piscina –en verano- y bar. En todo caso, los propietarios quieren llegar acuerdos con los agentes locales para ofrecer información turística, de alojamiento y restauración para que los pilotos puedan también hacer turismo cuando no vuelan.

INSTALACIONES
Pyrineum cuenta con una pista de 570 metros, entre la Peña de Izaga y la Foz de Lumbier, está flanqueada por nueve hangares en los que duermen las avionetas de los clientes que tienen contratado el servicio de garaje. Además, cuentan con un hangar preparado como taller y otro más donde se está construyendo el centro de interpretación del vuelo Pyrineum.
El aeródromo dispone de un club social con información turística y servicio de catering, bar, piscina y merendero donde relajarse después de volar o visitar el centro de interpretación.